top of page
Post: Blog2_Post
Buscar

A cambio, la libertad.

  • Foto del escritor: Angela Domenech
    Angela Domenech
  • 24 abr 2023
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 6 nov 2023



Tenía ya el culo cuadrado después de 6 horas currando desde mi bungalow en Koh Phangan (para los menos viajados, una isla paradisiaca de Tailandia que según mi amigo Carlos tiene nombre de noodles).


Como cada tarde me fui derechita a la playa que está justo en frente.


El lugar es precioso pero normalmente el agua es poco profunda. Parecía que hoy la marea estaba más alta asi que agarré mis gafas de snorkel sin mucha expectativa y allí que me metí.


Wow.


Mi nariz no respiró durante más de hora y media. Se me olvidó sacar la cabeza del agua.


Corales morados y peces enormes a rayas mezclados con otros más pequeños de un color azul intenso iban de un lado para otro en bloque. Curiosamente, ninguno se chocaba conmigo.


Unas almejas gigantes (así se llaman) se cerraban de golpe cuando yo pasaba cerca. Me veían ellas a mí antes que yo a ellas


Al parecer, tienen varios cientos de pequeños ojos tipo alfiler que responden a movimientos y sombras. Estas solo están presentes en arrecifes muy sanos y hoy en día están muy protegidas.


¡Qué afortunada era por poder convivir un ratito con ellas!.


Reculé un poco al ver unas algas crecer de golpe. Se trataba de un pulpo camuflado que luchaba por escapar de otro pez.


Mientras tanto algo parecido a una langosta con unos bigotes naranjas, trabajaba concienzudamente excarvando en la arena para mejorar su casita, era de los pocos que no parecía preocuparse por mi presencia en ningun momento.


Me sentía como La sirenita visitando el mundo humano, pero al revés.


Empecé a toser al olvidar que no era ninguna sirena y en ese momento mi vida dependía de un tubo conectado a mi boca asi que debía mantenerla cerrada. Me maravillaba cuanta vida había allí y que desconocía antes de meter la cabeza en el agua.


Aun con el pelo goteando y la piel empapada, puse mi pareo en la arena y disfruté de los colores rojizos del sol que ya estaba cayendo.


Mi corazón estaba pletórico, mi mente en calma, no había prisa, no faltaba nada. No sé si hay una palabra que describa todo eso junto pero una sensación me rodeó por completo. Me sentí orgullosa.


Pude recordar mi vida hace apenas 6 años. Una vida mucho más conformista. Un trabajo de 9 a 5 (y hay que dar las gracias por supuesto). Una pareja que poco tenía que ver conmigo y mis sueños aparcados. Por lo menos hasta que llegaran las vacaciones de verano.


O quizá el fin de semana, si no llovía.


Cualquiera que me lea podría decir, "pero esta chica parecía tenerlo todo,¿qué más quería?"


Fácil respuesta. Esta sensación.


Sentir que tengo el poder de crear lo que yo quiera, vivir ahora; no luego, conectar con la naturaleza, sentir gratitud por mi vida; lo tenga todo o no, estar orgullosa de mí misma.


No tú, no mi madre, no el jefe, yo.


Y en ese momento en la playa me pareció que tal vez lo había conseguido. Desde hace tiempo, años quizá, me siento en paz. A veces, por defecto, busco en mí antiguas sensaciones de vacío o angustia, pero ya no las encuentro, porque estoy completa.


Gracias a sumergirme de lleno en el mundo y decidir vivir a pleno pulmón, me he inventado un estilo de vida que me da la libertad de ponerlo patas arriba y cambiarlo de nuevo cuando quiera.


He roto con cientos de límites, algunos marcados por la sociedad. Otros, los peores, fruto de mi propia cabeza.


Todos los tenemos.


No es que haya sido fácil, he tenido que dejar muchas cosas atrás.


A cambio, un atardecer un miércoles cualquiera rodeada de peces de colores mientras otros corren para llegar a tiempo a lugares en los que no quieren estar.


A cambio, la libertad.



Lo cierto es que no es necesario volvernos locos y dejarlo todo atrás. Tan solo encontrar lo que te conecta con tu esencia, a la que solemos ir olvidando poco a poco. Atreverse a abrir los ojos. Y de pronto los sueños empiezan a hacerse realidad.


Y no, no me he fumado nada ni me he vuelto loca todavía.


Después de hacer vida en casi una decena de países y de recorrer otros 39 por el momento. Después de haberme muerto y renacido como la Angy que ahora soy (y sigo sin haberme fumado nada), hay dos cosas que siempre están presentes en mí. El amor por descubrir nuevos lugares, personas y experiencias y mi necesidad de escribir.


Con el viaje como punto fuerte y el eje que conecta todos mis puntos, mi intención con este blog es compartir mis aventuras en forma de historias fascinantes y también algunas reflexiones con lo que he aprendido por el camino.


Tal vez de paso, mis experiencias te inspiren para tu también sumergirte en tu esencia, llegar al fondo y mantenerte en ese estado de plenitud en el que tu vida se parezca más al primer día de verano que a un Domingo de lluvia antes de empezar una larga semana en Enero.


En definitiva, que nos echemos una risas y entretenerte un rato, por lo menos mientras esperas a que lleguen las vacaciones de verano. Si no te quieres perder mi próxima aventura



Deja tus comentarios abajo, soy toda ojos.

 
 
 

4 comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
Invitado
15 ago 2024
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Angy! Qué buen artículo. Voy a leer todos los demás :D DiegoFlow

Me gusta

Invitado
06 may 2023
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Ángela, bien escrito y bien meditado, se nota que escribes desde la convicción de una gran decisión. Mucha suerte en tu aventura vital.


Un abrazo


Sebastián

Me gusta
Angela Domenech
Angela Domenech
22 may 2023
Contestando a

Muchas gracias Sebastián! Me alegro de que te haya gustado. ¡Un abrazo muy grande!

Me gusta

Invitado
01 may 2023

Ay cariño, que bien!! Me encanta lo bien que estás y lo bien que escribes!!!

Una buena ola de energía positiva das, de verdad!!! Un besín grande cariño, me encantó! Te sigo, sigue poniendo cosas guapas 🥰🥰🥰🥰

Me gusta
bottom of page